Significado del término “Rabb”, Evidencias de la existencia del Señor y Efectos del monoteísmo

Significado del término “Rabb”, Evidencias de la existencia del Señor y Efectos del monoteísmo

Significado del término “Rabb”

Al-lah es un nombre de dulce pronunciación y significado a la vez; produce
amor, apego y devoción en la persona, además induce al monoteísmo, la adoración
y la sinceridad. ¡Qué grandioso es!

El término Rabb significa &"Señor sin igual&", que mejora la vida de Sus criaturas

con Su gracia, &"el Soberano&", dueño de la creación y el mandato. El término
Rabb en árabe no se aplica a ninguna criatura sin adicionarla a otro concepto
que lo limita; si se mantiene solo, entonces únicamente se puede referir a Al-lah.
{Él es Al-lah, Creador, Iniciador y Formador…}
(Corán 59: 24) Al-lah es el Creador, el Originador,
el que da forma, el que creo todo lo existente y le dio forma con sabiduría
y este siempre ha sido, y será, uno de sus grandiosos atributos.

Los seres humanos reconocen primeramente la existencia de un Señor creador

y sustentador que satisfaga sus necesidades materiales. Este reconocimiento
ocurre antes que el del derecho de ese Señor a ser adorado exclusivamente. Por
ello vemos como el ser humano busca la ayuda y la dotación divina aún antes
de reconocer que su Señor merece adoración exclusiva.
Al-lah es el Señor: Él hace progresar a todas Sus criaturas con Su gobierno
y Sus gracias; más específicamente, forma a los puros con corazones rectos y
altos modales. Por eso la gente Le ruega citando este gran nombre, pues piden
de Él esta formación especial.

Rabb y la soberanía implican conceptos profundos, como el mandato, la dotación,

la salud, el éxito y la perseverancia. Dice en el Corán: {[Al-lah es
Quien] Me da de comer y de beber, Cuando enfermo, Él es Quien me cura, y Él
es Quien me hará morir y luego me resucitará [el Día de la Resurrección ]}
(Corán 26: 79-81)

Evidencias de la obligatoriedad de la existencia del Señor

El creyente es quien tiene certeza de que Al-lah es el Señor Todopoderoso,
y tiene certeza de que Al-lah es el único que se debe adorar

Toda la creación reconoce y acepta la existencia de Al-lah, Quien dijo:

{Sus Mensajeros les respondieron: ¿Acaso tenéis duda acerca de Al-lah,
Creador de los cielos y la Tierra? Ciertamente Él os convoca [a Su adoración]
para que así os sean perdonados vuestros pecados y se os permita vivir hasta
el plazo que se os ha prefijado. Dijeron: Por cierto que sois seres humanos
igual que nosotros y solo queréis apartarnos de lo que adoraron nuestros padres;
presentad pues una evidencia [que corrobore lo que decís, si sois veraces].}
(Corán 14: 10)
No podrás alabarlo sino es por Su gracia y generosidad; y en ambos casos
lo necesitas, Glorificado sea.

¿Cómo se le puede pedir evidencias a quien es evidencia sobre todos?

Pero si dejamos de lado este hecho y nos atenemos a las evidencias, encontramos

las siguientes:

Evidencias de la naturaleza

Las criaturas fueron creadas para tener fe en un Creador, y nadie se aparta

de esta Fitra (naturaleza, instinto) sino aquellos a quienes Al-lah selló sus
corazones y mentes. Una de las más grandes evidencias de la naturaleza son las
palabras del Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él:
&"Todo recién nacido tiene la fe natural, y sus padres lo hacen judío, cristiano
o zoroastriano...&" (Bujari).

Toda criatura reconoce la unicidad de Al-lah por naturaleza. Al-lah dijo:

{Conságrate [¡oh, Muhammad!] al monoteísmo, que ello es la inclinación
natural con la que Al-lah creó a los hombres. La religión de Al-lah es inalterable
y esta es la forma de adoración verdadera, pero la mayoría de los hombres lo
ignoran.} (Corán 30: 30)

Estas son algunas pruebas de la naturaleza de que la existencia de Al-lah

es innegable.

Las pruebas de la naturaleza son más fuertes que cualquier otra evidencia

para quien no ha sido sometido por los demonios. Al-lah dice: {… que
ello es la inclinación natural con la que Al-lah creó a los hombres…}
(Corán 30: 30)
Al-lah es un nombre tallado en la naturaleza, no necesita ninguna otra
evidencia.

Después de haber dicho: {Conságrate [¡oh, Muhammad!] al monoteísmo…}

(Corán 30: 30)

La naturaleza sana testimonia la existencia de Al-lah, pero quien está sometido

a los demonios la niega y no la siente, pero cuando necesita a Al-lah en un
momento de aprieto sus manos y sus ojos se dirigen al cielo pidiendo auxilio
de su Señor por su naturaleza innata.

Evidencias racionales

Otras de las evidencias más fuertes de la existencia de Al-lah son las evidencias

racionales que nadie puede negar. Por ejemplo:

1-Todas las criaturas precisan de un creador que las haya originado, pues

no pueden haber surgido por sí mismas ni por azar. Nada puede crearse a sí mismo,
ya que antes de existir no existía, y ¿cómo puede ser creador sin siquiera existir?
Todo efecto tiene una causa; y todo este universo complejo, organizado e interdependiente
impide que algo haya surgido de la nada. Una vez que acordamos que las criaturas
no se pueden originar solas ni por azar, entonces debemos aceptar que debe haber
un originador, y ese es el Señor de los mundos. Al-lah mencionó esta evidencia
racional y certera cuando dijo: {¿Acaso surgieron de la nada [sin Creador]
o son ellos sus propios creadores?} (Corán 52: 35)

Esto quiere decir que, si no han surgido de la nada ni se han creado a sí

mismos, entonces es necesario que su creador fuese Al-lah. Por esto mismo, cuando
Yubair ibn Mut&"im, que Al-lah esté complacido con él, oyó al Mensajero de Al-lah,
que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, recitar esta sura y estas
aleyas: {¿Acaso surgieron de la nada [sin Creador] o son ellos sus propios
creadores? ¿O crearon los cielos y la Tierra? Ciertamente no tienen fe [para
darse cuenta de la verdad]. ¿Acaso poseen los tesoros de tu Señor o tienen autoridad
absoluta [sobre la creación]?} (Corán 52: 35-37)

Y siendo Yubair un politeísta, dijo: &"Mi corazón casi vuela&"

(Al Bujari).

2-Evidencias de Al-lah que son apreciables en el cosmos y sus criaturas.

Al-lah dijo: {Diles: Reflexionad en todo cuanto hay en los cielos y
en la Tierra…} (Corán 10:101)

La observación de los cielos y la Tierra permite constatar que Al-lah es

el Creador y nos confirma Su soberanía. Se le preguntó a un beduino del desierto:
“¿Cómo reconoces a tu Señor?” Y él dijo: &"La huella indica la marcha, hasta
el excremento indica la existencia del camello. Estos cielos con sus constelaciones,
esta tierra con sus quebradas, y estos mares con sus olas, ¿acaso no son evidencia
de la existencia del que todo lo ve y lo oye?&"
La humanidad está impotente ante lo oculto, a pesar de lo que alcanza
su conocimiento de este mundo terreno y material. Solo la fe en Al-lah puede
vencer esta impotencia.

3-Lo complejo y ordenado de los sistemas de la naturaleza. Esta es una prueba

de que su orientador y administrador es una única deidad, un solo Señor, y las
criaturas no tienen otro dios fuera de Él. Así como es imposible que haya dos
señores absolutos en el universo, es también imposible que haya dos dioses para
adorar. El conocimiento de la imposibilidad de que haya dos creadores iguales
para el universo es algo innato en los seres. Esta idea es claramente imposible,
así como adorar a dos dioses.

Evidencias de la Sharía:

Todas las legislaciones celestiales se basan en la existencia de un Creador

perfecto en Su sabiduría y Su misericordia, pues estas legislaciones necesitan
un legislador y él es Al-lah, Quien dijo: {¡Oh, humanos! Adorad a vuestro
Señor Quien os creó a vosotros y a quienes os precedieron, para que así seáis
piadosos. Él hizo de la Tierra un lugar habitable para vosotros y del cielo
un techo, e hizo descender la lluvia del cielo con la que hace brotar frutos
para vuestro sustento. No asociéis, pues, copartícipes a Al-lah, siendo que
sabéis [que Él es el único Creador].} (Corán 2: 21, 22)

Y todos los libros sagrados lo indican.

Evidencias físicas

Otra de las evidencias más fuertes de la existencia de Al-lah es la de los

sentidos, que es innegable para todo ser racional. Por ejemplo:

1-La respuesta a las plegarias: el ser humano ruega a su Señor y dice: “¡Señor!”

Y pide algo que después se le concede. Esta es una prueba física de la existencia
del Señor. El humano solo pide a Al-lah y Al-lah le responde de forma evidente.
Sabemos muchos ejemplos históricos y contemporáneos de plegarias correspondidas.
Esta es una evidencia de los sentidos sobre la existencia de Al-lah. En el Corán
hay varios ejemplos: {Y cuando Job invocó a su Señor: [¡Oh, Al-lah!
Tú bien sabes que] He sido probado a través de las enfermedades, y Tú eres el
más Misericordioso. Y escuchamos su invocación…} (Corán 21:
83, 84)

Y varias otras aleyas.

2-El instinto de supervivencia: ¿qué indica al recién nacido que debe mamar

del seno de su madre? ¿Quién indica a la abubilla dónde está el agua subterránea
sin que lo sepa nadie más? Al-lah dice: {Dijo [Moisés]: “Nuestro Señor
es Quien creó todo con una naturaleza particular, y luego lo encamina [para
que cumpla su destino]”.} (Corán 20: 50)
El ateísmo es una enfermedad que afecta a la razón y una falla en el pensamiento.

3-Los signos concedidos a los profetas y mensajeros: son milagros que favorecen

a los profetas y mensajeros y son exclusivos de ellos. Todo Profeta fue enviado
a su gente con milagros que lo confirman como proveniente de un solo Dios Creador
y que no hay otro Señor fuera de Él.

Efectos del monoteísmo respecto a la soberanía de Al-lah en la vida de la

persona monoteísta

1-La salvación de la confusión y la duda: ¿Cómo puede estar confundido aquel

que sabe que tiene un Señor que es Soberano de todo, lo creó a la perfección,
lo puso como regente de la Tierra y le facilitó todo lo necesario con Su amplia
gracia? ¿Cómo puede dejar de sosegarse con su Señor sabiendo que esta vida es
corta y que hay bien y mal, justicia e injusticia y placer y dolor?

En cambio, los que niegan la soberanía de Al-lah, los que dudan de Su encuentro,

viven una vida sin sentido ni sabor, con pura preocupación, confusión e incógnitas
irresueltas. No tienen nada seguro en qué apoyarse. Sus mentes, a pesar de su
inteligencia, viven en confusión, dudas y ansiedad. Este es el castigo de la
vida mundana que abrasa sus corazones día y noche.
El ateísmo es una enfermedad que afecta a la razón y una falla en el pensamiento;
es una injusticia en el corazón y perdición en esta vida.

2-La paz mental: Esta paz interior tiene una sola fuente, la fe en Al-lah

y el Juicio Final… la fe pura y profunda sin rastro de duda o hipocresía. Esto
es lo que nos muestra la realidad presente y la histórica, y lo atestigua toda
persona imparcial. Sabemos que las personas de mayor ansiedad, preocupación
e inestabilidad son los que no gozan de la gracia de la fe y la certeza. Su
vida es vacía y sin sentido, aunque esté llena de placeres, pues no le encuentran
el sentido ni le conocen el objetivo ni el secreto. ¿Cómo pueden entonces estar
en paz y sosegados? La paz interior es uno de los frutos de la fe. El monoteísmo
es un árbol que da frutos frecuentemente con permiso de su Señor. Es una gracia
del cielo para los creyentes, para que sean firmes cuando los demás flaqueen,
para que se complazcan cuando los demás sienten ira, para que sientan certeza
donde los demás dudan y sean pacientes donde los demás fallan. Esta es la paz
que llenó el corazón del Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean
con él, el día de la hiyra, y no le afectó la preocupación ni la ansiedad, ni
el temor o la duda. Al-lah dijo: {Entonces, Al-lah hizo descender Su
sosiego sobre él [Abu Bakr], los socorrió con un ejército [de Ángeles] que no
veían, y dispuso que el propósito de los incrédulos se desvaneciera y que el
Mensaje de Al-lah sea el que prevalezca. Ciertamente Al-lah es Poderoso, Sabio.}
(Corán 9: 40)
La fe es la salvación

A su compañero Abu Bakr, que Al-lah esté complacido con él, le sobrevinieron

el temor y la ansiedad, no por sí mismo, sino por la seguridad del Profeta,
que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y su mensaje monoteísta,
al punto que dijo, cuando los enemigos estaban casi dentro de la cueva: &"Mensajero
de Al-lah, si alguno de nuestros perseguidores mira hacia sus pies, nos verá
&", y le dijo el Profeta para clamarlo: &"Abu Bakr, ¿qué opinas de dos cuyo tercer
acompañante es Al-lah?&" (Muslim).
A quien le basta con Al-lah, la gente recurrirá a él.

La paz interior es una gracia de Al-lah y una luz que sosiega al temeroso,

al ansioso y consuela al triste, aliviando al exhausto y fortaleciendo al débil.
Esta paz es una ventana al Paraíso que Al-lah les abre a los creyentes, de allí
le llega su brisa y su luz, su aroma y su perfume. Para que prueben algo de
lo bueno que hicieron y vean algo de lo que les espera.

3-La confianza en Al-lah: Todo está en Su mano, el bien y el mal. Al-lah

es el Creador, el Sustentador, el Soberano y Facilitador; tiene en Sus manos
los recursos de los cielos y la Tierra. Cuando el creyente sabe que solo le
va a pasar lo que Al-lah haya prescrito para él y que todas las criaturas no
pueden nada contra Su mandato, sabrá que solo Al-lah es el que da y el que quita,
el que beneficia y perjudica. Esto hace que la confianza en Al-lah aumente y
la glorificación de Su unicidad; por eso Al-lah censuró a quien adora a lo que
no daña ni beneficia. Al-lah dice: {A Él pertenecen las llaves de los
cielos y de la Tierra [y el poder total sobre ellos]; y sabed que quienes no
creen en los signos de Al-lah son los perdedores.} (Corán 39:63)
Mientras más débil sea tu relación con Al-lah, más te acosarán los conflictos
y los pesares.

4-La glorificación de Al-lah: Y esto es evidente en la vida del creyente,

el que solo adora a Al-lah, Le pide y se encomienda a Él únicamente. Cuando
el creyente medita en la soberanía de Al-lah sobre los cielos y la Tierra, no
le queda sino decir: { Mi Señor abarca todo en Su conocimiento}
(Corán 6:80)

Y {… ¡Señor nuestro! No has creado todo esto en vano. ¡Glorificado

seas!…} (Corán 3:191)

Esto indica la fuerte relación que une al corazón del siervo con Su Señor

y su esfuerzo por complacerlo, glorificando Sus leyes y mandatos; evitando adorar
fuera de Él a quien no daña ni beneficia, quien no puede hacer nada por sí mismo
ni por otros.